Entre otras cosas, de ser extraños empezamos a ser conocidos, después supe que eras mi mejor amigo, y cuando menos lo espere te habías convertido en mi todo. Ahí en lo más alto estuvimos, hasta que se acabo la magia. En lo más profundo resbale y tu te convertiste en alguien que ya no reconocía. Así después, yo sola me levanté y empece a caminar de nuevo. Un buen día las nubes grises se despejaron y volviste a ser el mismo extraño, ese que estoy volviendo a conocer, ese que seguramente será mi amigo de nuevo.
Algunos podrán decir que enloquecí o que me gusta sufrir, que tal vez no aprendí la lección, pero tal vez lo que no saben ellos es aprender a disculpar, y estar en paz. Y la mejor lección que me dejo esto es que, las mejores cosas siempre vuelven a tu vida.
Gracias extraño, te extrañaba 🙂